Especies amenazadas.
Entre la fauna más amenazada figuran los principales depredadores, como los jaguares y los tigres, así como los animales de gran tamaño, como elefantes del bosque africano, rinocerontes y tapires. También disminuyen en un número abundante los ejemplares de una gran variedad de peces de agua dulce y anfibios, además de los murciélagos, los lagartos, las serpientes no venenosas y los árboles maduros, aquellos que tienen al menos 60 años de vida.
Los primates, las aves del sotobosque, las serpientes venenosas, las grandes aves que se alimentan de frutos y las especies migratorias también se encuentran amenazados, pero son menos vulnerables.
Por el contrario, los expertos se sorprendieron ante el aumento considerable de lianas, especies invasoras y árboles pioneros, de crecimiento muy rápido e intolerancia absoluta a la sombra de otros árboles, que aparecen en los claros de los bosques.
Para frenar esta pérdida de biodiversidad, Laurance aconsejó la creación de zonas de amortiguamiento entre las áreas protegidas y sus aledaños, así como trabajar con las comunidades locales para promover usos "más benignos" del suelo que la quema de los bosques para el pastoreo o la agricultura.
Fuente: El Comercio


Comentar este post